Una buena preparación no necesita reglas ligadas a la personalidad. Necesita una receta inicial medible y ajustes por sabor. Esta es la versión rápida; para recetas por método consulta la guía completa.
Empieza por el agua
Utiliza agua potable, sin olores intensos y con mineralización moderada. El dato de sólidos disueltos no cuenta toda la historia: dureza y alcalinidad también influyen. Si el agua del grifo sabe mal, prueba agua filtrada.
Usa un ratio medible
Para filtro, empieza cerca de 60 g de café por litro de agua, equivalente a 15 g para 250 g. Para espresso, una base común es 18 g de café para 36 g de bebida. Son puntos de partida, no leyes.
Ajusta primero la molienda
Si el café queda ácido, débil y la extracción termina rápido, prueba más fino. Si resulta amargo, seco o tarda demasiado, prueba más grueso. Cambia una sola variable cada vez.
Temperatura y tiempo
Muchos cafés funcionan entre 90 y 96 °C, pero el tueste y el método pueden pedir valores distintos. El agua no “quema” el café durante una extracción normal; una temperatura alta aumenta la extracción y puede enfatizar amargor si la receta ya extrae demasiado.
Elige el método
V60 destaca claridad; prensa francesa, cuerpo; AeroPress, versatilidad; espresso, concentración; moka, intensidad. Pide la molienda correspondiente al comprar o elige grano si puedes ajustar en casa.



